domingo, 14 de agosto de 2011

Desde algún lugar de la serenidad







Desde algún lugar de la serenidad recojo entre los matorrales las palabras que andan sueltas de lengua y sensatez risueña…, no bebo del mismo cáliz que las personas que detentan en sus fueros el rechazo de las distintas sensibilidades espirituales que nos habitan en este, nuestro querido e insustituible planeta.
Que nos visiten miles de personas de otros países con la alegría y el espíritu del corazón de un creyente, con  algarabía y desenfado a pesar de saberse en desventaja, ante los poderosos tiempos del materialismo capitalista despiadado que aplasta todo asomo de  rebeldía, es para mi …,al menos para mi, un signo de libertad y frescura de las almas inquietas, que desean beber de lo que la vida les ofrece y que valoran con anhelo e inteligencia la sinceridad y el amor fraternal de corazón.

Hay quien no desea que venga un líder espiritual, como lo es Benedicto XVI, de la gran familia cristiana del catolicismo, léase iglesia universal o católica. Los hay que mezquinamente piensan que su visita  va arruinar las arcas del estado, opiniones las hay de todos los gustos y colores…, pero la mayor parte de ellos interesados o manipulados por los informes que erróneamente (prefiero pensar que son erróneos por desconocimiento) dicen que el Estado carga con todos los gastos, cuando son los mismos participantes de Asia, Europa, África, America y Australia quienes cargan con la mayor parte de sus gastos de traslado y mantenimiento.

Casi nunca tomo partido por estas cuestiones hartamente sabidas…, pero después de compartir unos días con un grupo de estos peregrinos de buen corazón, me es imposible no escribir al menos unas palabras de aliento e ilusión para ellos, por el gran esfuerzo que hacen para hacer saber al mundo en lo que creen, en el amor y en la paz; y que, aunque en minoría ante la actual sociedad de consumo materialista y según creía hasta ahora, laicista y neutral, no se respete el derecho de compartir unas jornadas de paz, amor y fraternidad .
En  ningún caso, estas personas, podrían ser nunca, ni negativas para nadie, ni siquiera ninguna carga para administración pública alguna (salvo la consabida seguridad y sanidad, que nunca en ningún acontecimiento deportivo, político o de cualquier índole, se han negado por ser un deber de los poderes públicos salvaguardar la seguridad de todas personas y bienes). Claro…, salvo  para algunos políticos y medios oportunistas, o algunos grupos o agrupaciones, que antes decíanse ser solidarios y totalmente neutrales, y en los que antes creía en ellos como salvaguarda de la libertad de expresión democrática o religiosa, y que ahora nos muestran cual es su verdadera cara, o para ser más justos, la de algunos de sus integrantes, ya que sus principales filósofos y pensadores, son grandes personas, constructivas, pacificas y con muy buenas ideas sobre la igualdad y el respeto mutuo con grandes razones de peso…, para construir un mundo más justo para todos.

En fin, sólo decir que estos jóvenes de tantas nacionalidades, merecen al menos nuestro más cordial recibimiento y aplauso, por tan abnegado esfuerzo por estar en nuestro país haciendo aquello que más les gusta, y que no es otra cosa que orar en paz, música y fraternidad. 
(Y para información de los más materialistas, son portadores de beneficios de toda índole pecuniaria, material o sencillamente espiritual ).
Por mi parte les deseo de todo corazón, que tengan la ayuda de Dios y de todas las personas de buen corazón, en todo momento y lugar, y que sean tan felices como les he visto cuando paseaban por las calles de Valencia, o en las oraciones cantadas con tanta alegría e ilusión, y que hacen que este mundo aún tenga alguna esperanza y oportunidad de cambiar la desilusión de lo material, por el verdadero amor universal y fraternal. Ese amor que todos los hombres deberían algún día abrazar, para cambiar entre todos el rumbo autodestructivo de nuestro mundo, y de miles de millones vidas, y viajar hacia un mundo mejor; donde el bien común sea la meta de todos y no el egoísmo interesado que nos hace ser, como no somos en nuestro corazón.

domingo, 7 de agosto de 2011

Primera carta



Primera Carta 

Compartirás tu comida y tus palabras con el peregrino.

Rechazarás habitáculos distintos de los que acogen a los que peregrinan en oración y fraternidad de todo corazón.

Orarás juntos a ellos en todo lugar, donde la semilla esparcida  por  palabra de Dios haga del peregrino los nuevos brotes de una iglesia sin hábitos, ni dogmas que aparten al hombre del verdadero Dios.

Que la reconciliación del hombre sea universal, sin distingos entre iglesias ni religiones, sino únicamente en la humildad que del corazón nazca al contemplar en oración los dones recibidos por su voluntad, gratuitamente y sin alejamiento del verdadero Dios.

Que la soberbia sea rechazada de nuestros corazones y reemplazada por la humilde caridad del que todo lo da sin mas y sin razón.