jueves, 8 de enero de 2009

Providencia



Hoy las lágrimas se abotonan solas

se retuercen desesperadas entre bucles,

ajenas a la distancia que nos acerca

que nos prepara para el camino errante.


Hoy no hay viento zigzagueando,

dentro de mí ya no nacen lirios,

el tiempo enmudece resonando

ante mis arrebatados silencios.


Hoy, por ayer, por siempre,

decidí el futuro devenir quejumbroso,

marcando una tenue línea sangrada

donde inocentes alzan su alma.


Hoy es el principio del futuro ayer/

donde germinaron mis invocaciones,

donde se tornaron duras las lágrimas

y el reposo ausenta de respuestas/

las plegarias bajo las sabanas.


Hoy ya es el mañana del día

ya sólo resta la espera queda,

el soplo de la divina providencia

en su única y temida réplica,

que quizá sea ya la última

de lo que cierre esta nueva era.


Leamos en alto a las almas

para que se levanten ajenas al polvo,

que superen el alba del cieno

y renazcan de las oscuras aguas.


Entregan sus armas en la puerta

oeste del drama anunciado,

donde sientan sus ojos los ciegos

que apenas ya nada aman.


Me siento y espero

me duermo y sueño

y en ti me venzo

para que seas mi alma.

ostq



2 comentarios:

M. Jose dijo...

En el abandono quiero estar y que todo sea sueño y amor...porque todo esta cegado en este mundo complejo.
Un abrazo
mj

Carver dijo...

Si, la luz parecería que no existe para aquellos que no quieren ver.

un abrazo