martes, 5 de enero de 2010

Noche de niños






Ya llegan
se acercan
inquietan sueños,
alientan regocijos.


Trascienden
espacios y tiempos

visitan moradas
se aprestan
sus manos

ojos de vigilia
ojos que miman.



El amor
trajo su semblante
sus manos
sus regalos.



Donde el cielo
amar, amarás
si de verdad estás.



Llegan
traen la nueva
llevan destinos
sonrisas de vidas
regalos de paz



Para todos
los niños
siembran estrellas



Lucecillas
que alientan

corazones
que iluminan

manos llenas
que obsequian

amor y paz.

8 comentarios:

Silencios dijo...

La sonrisa de un niño, equilibra siempre las tristezas del mundo, ojalá está noche millones de sonrisas iluminen el cielo del Mundo, querido amigo.

Besos desde nuestra orilla en compañía de Baltasar.

Alicia María Abatilli dijo...

Por esa magia que sólo se vive este día tan especial.
Que no termine jamás.
Un abrazo.
Alicia

Lucía dijo...

Una de la más bellas noches del año. Ilusiones, ojitos brillantes, niños.
Ojalá dejen un enorme cargamento de Amor y Paz, en cada una de las casas,en cada una de las almas, esta noche tan llena de magia.
Y, para ti, que ese cargamento sea inmenso.
Un beso.

Pluma Roja dijo...

Por acá los niños esperan a viejo vestido de rojo con barba y risas. jojojo. Pero la magia es la misma. Es necesario continuarla de generación en generación para la alegría de los niños.

Un beso querido Carver, tan tierno como siempre.

Hasta pronto.

Narci dijo...

Ya llegaron y ya se fueron, dejando la tierra sembrada de luz e ilusión.

Muy bellos tus versos.
Besos
Narci

Dedicatorias dijo...

CARVER acabo de regresar de Vacaciones y no queria dejar pasar la oportunidad de venir a felicitarte el año 2010.

Besitos de Turron.

Carver dijo...

Muchas gracias Dedicatorias, yo también te deseo lo mejor en este nuevo año.

Muchas gracias a todos por vuestros amables comentarios.

besos

Lunska Nicori dijo...

Siempre atento a los rincones sensibles, a la vida que ofrece todo cuanto vive, y..., ¿qué más vida que la de los niños, y la ilusión que de ellos se adueña!
Ojalá, todos fuéramos lucecillas que alientan, corazones que iluminan, manos llenas que obsequian.
Un abrazo, y besos, querido Carver