lunes, 14 de diciembre de 2009

Dame tu mano...



Siempre que necesito que estés a mi lado y no estás

siento que muero por dentro un instante,

como un soplo de tiempo vacío que se arruga

como si de espuma de río arrastrado fuera

nadando sin rumbo, sin saberte cerca.



Siempre que pienso que te pierdo

se tiñe de luto mi entero eterno

para rebuscar entre rocas de pensamientos

agua refrescante que endulce el momento.



Siempre que dejo de sentirte

veo por dentro una luz que se apaga

y que invito a renacer de nuevo

con sólo pensar en tus ojos profundos y sinceros.



Sin tu verdad,

nuestra verdad se recluye

en el abismo de la nada

y mi ser se resquebraja con estruendo

y despropósito por entero.


Mi ser se torna ser opaco y triste

lágrima que se sumerge

en la vorágine de un recuerdo intangible,

espiritual al alma, no evidente,

como dolorosa imagen

que se vuelve y te abraza.



Sin tu ser

mi cuerpo se despoja de alegría,

sin tu palabra

mi mente se vacía,

sin tu amor

mi vida deambula errante

sin rumbo,

ni sensible amerizaje.



Dame tu mano real

y buscaré en tu ser,

porque sin ti no soy nada,

sin tus manos no encuentro el camino,

sin tus ojos no puedo verte,

sin tu sonrisa el amor pierde su encanto

y su nombre se desvanece en un oscuro lago.



Dame tu caricia de amor

para que pueda vivir lo queda del día

en la sangre de vida que nos aviva,

que nos encamina,

que nos une para siempre

en ese sagrado amor que todo lo habita.




4 comentarios:

Silencios dijo...

Siempre es un placer deleitarme entre tus silencios, Carver. Aún más si me dejo llevar por la música.

Mi profunda admiración

Besos siempre

TriniReina dijo...

Que sonora la soledad si nos falta el amad@.

Muy bello

Saludos

Liz Flores dijo...

Con tu permiso, me atrevo a comentar tu hermoso poema. Me ha gustado tu escrito, logras con ello que una sienta la ansiedad que se vive por un amor y la necesidad de tenerle cerca a esa persona que es complemento y equilibrio.

Muy lindo sentimiento, enhorabuena.
Saludos y un abrazo desde la cuna del Quetzal, corazón del mundo maya y alma de la tierra, Guatemala.

Dedicatorias dijo...

Que soledad mas inmensa habita mas alla del amor, que deseserado es el encuentro con la nada.

Saludos.