domingo, 4 de enero de 2009














La Palabra anduvo sola

pensativa y cabizbaja,

La Luz la seguía

alumbrando su morada.


La Luz se volvía

y todo lo que abarcaba,

con sus manos moldeaba

lo que nacía del alma.


la poesía se agitaba

con sonrisa evocada,

de haberse visto envuelta

y con letras fraguada.


La Palabra Le seguía

mientras hacia todas las cosas,

recorría caminos de tiempos

renaciendo olas de incienso.


Él me miraba

y yo le seguía,

ahora le miro

y él me guía.


Luego anduve transpuesto

sin rumbo cierto,

de espaldas caminando

con ojos atento.


Ando solitario

caminando y deshojando,

tiempos me alejan

de lo que ya no queda.


Sus manos me esculpen

y su cincel me habita.

Sonrisas y cantos

descansan en mi barro.




2 comentarios:

M. Jose dijo...

Es bueno sentir que una Luz nos mira y nos guia...para a la vez mirarla y seguirla. Prender los inciensos y que todo se renueve, dejando atrás el pasado y descansar...
Un abrazo
mj

Lucía dijo...

Manos para esculpir el barro que apenas somos.
Inciensos con aromas suaves, tal vez intensos, para acompañar el alma en su camino y transitar...
Un beso